No me llames princesa

Estas mujeres, llenas de vida, saben que el espacio físico que ocupan es tan sólo físico, y saben que su influencia va más allá, en tiempo y espacio.

Se cuentan sus cosas con las mínimes palabras y, sobre todo, se hablan con los ojos, como lo hacen las hermanas, que desde pequeñas se han tirado de los pelos, se han insultado y escondido tesoros, han reído hasta morir y lo han llorado todo juntas.

Porque se saben reinas de un mundo propio, el que cada una comparte con el resto, agrandando así todos los mundos y formando uno, brillante como los ojos que se emocionan y colorido por los matices de las experiencias vívidas.

Mujeres que han aprendido a ser libres en su pequeño espacio cuadrado.